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La Facultad

Última modificación
Mié , 07/12/2022 - 02:30

Camino de la transformación de las Escuelas de Veterinaria en Facultades

Durante varios años no salieron promociones, los estudios se resintieron y también las muertes hicieron blanco en muchos estudiantes. Para intentar normalizar la situación se hicieron cursos acelerados y, sobre todo, se celebraron exámenes extraordinarios, que los estudiantes de la época llamaban "los patrióticos", con los que se fue aprobando a todos los que tenían pendientes asignaturas interrumpidas durante la contienda, de modo que en un corto tiempo y sin apenas exigencias se fueron completando los cursos e incluso terminando las Licenciaturas.

Visita el 21 de abril de 1943 del Ministro de Educación Nacional, Dr. Ibáñez Martín, acompañado del Rector Dr. M. Sancho Izquierdo y del Decano Dr. Respaldiza Ugarte.

Las clases continúan en el edificio próximo a la Puerta del Carmen, pero cada vez en peores condiciones. Sin embargo, la esperanza de una nueva escuela era ya una realidad, y la primera piedra del actual Pabellón Central de la Facultad, se coloca en abril de 1945. Un nuevo e importante acontecimiento va a marcar el nuevo rumbo de la carrera: en 1943 una Orden Ministerial transforma las Escuelas Superiores de Veterinaria en Facultades, con todo los derechos inherentes a ello en la Universidad española.

Inauguración de la nueva Facultad de Veterinaria

En el curso 1950-51, la vieja Escuela situada en el nº 5 de la desaparecida calle del General Sanjurjo cierra sus puertas después de 80 años de historia. En el curso 1951-52 se inaugura la nueva Facultad, que había empezado como Escuela, por el Ministro de Educación y Ciencia, D. Joaquín Ruiz Giménez, el Decano D. Juan Bautista Bastero Beguiristain y el Rector Sancho Izquierdo.

Foto que representa el primer profesorado de la actual Facultad de Veterinaria

Aún se encontraban sin terminar algunos servicios y la urbanización del nuevo edificio, cuando el Claustro piensa ya en construir otro pabellón para albergar los animales para prácticas, investigación y clínica, así como para las cátedras de los que éstos servicios dependían, al que se bautizó con el nombre de Pabellón de Clínicas. Se elabora un Anteproyecto, pero los planos tuvieron que modificarse repetidas veces a lo largo de bastantes años, pues la llegada de nuevos catedráticos que también querían ocupar las nuevas dependencias entorpecía el comienzo de las obras. Pero al fin, y después de varios años de comenzadas las gestiones y concesión de créditos, se llega a un acuerdo con la iniciación de un proyecto para la construcción de un tercer pabellón.

Fachada de la nueva Facultad de Veterinaria

El Pabellón de Clínicas, cuyas obras se adjudican en 1965 y se terminan en 1972, se levanta en el flanco derecho del primero y recientemente inaugurado, y el otro, el de Zootecnia e Industrias, ocupará el solar de la izquierda.

Camino de servidumbre, que fue expropiado para poder vallar el recinto de la Facultad de Veterinaria

Expansión de la Facultad de Veterinaria

Al mismo tiempo se inician una serie de expropiaciones para conseguir que las construcciones de la nueva Facultad dispongan de amplios terrenos, para tener asegurados tanto una amplia salida a la carretera como suficiente espacio posterior para poder edificar granjas para albergar animales de prácticas y campos para poder experimentar e investigar sobre cuestiones agropecuarias (1977-1981). Con el tiempo estas granjas se hacen una realidad, pero la disponibilidad de personal para su buen funcionamiento y mantenimiento es muy escasa, y al no poder la Facultad hacerse cargo de todo el personal necesario, después de conversaciones con el Rectorado, se acuerda que será la Universidad la que correrá con los gastos que generen estas instalaciones. A cambio, este complejo se denominará Servicio de Apoyo a la Investigación, y sus dependencias podrán ser utilizadas para estos fines por cualquier miembro de la comunidad universitaria.

Pabellón de Clínicas (1972) recién inagurado.

Se iban resolviendo problemas de infraestructura y de alojamiento para nuevas disciplinas y cátedras lo que repercutió en mejorar cada vez más la oferta docente práctica y teórica. Estas circunstancias van a incidir sobre el deseo de muchos estudiantes de inclinarse por los estudios de Veterinaria, lo que en pocos años llevará a una masificación y plétora que harán aparecer nuevas carencias, especialmente la falta de aulas para poder acoger a los más de 1000 estudiantes que en un año llegaron a matricularse en Primer curso. Una medida de urgencia fue trasladar durante varios años a los nuevos matriculados al edificio de Interfacultades, en el Campus Universitario de San Francisco. Aunque esta medida solucionó de momento el problema, también supuso un "desarraigo" para los nuevos alumnos, que en vez de encontrarse integrados en la Facultad de Veterinaria con la que habían soñado tienen que permanecer en unas aulas y unos espacios impersonales que en nada se diferencian de los que habían tenido en sus colegios.

Pradera en el recinto de la Facultad de Veterinaria

Sin embargo, este estado de cosas va a propiciar que se consigan unos presupuestos extraordinarios para la construcción de lo que luego se llamará el Nuevo Aulario (1983-88), en donde cuatro grandes aulas solucionarán el problema de falta de espacio. En este edificio moderno y amplio irán alojados otros servicios, como el Salón de Actos, Bar-Comedor y Biblioteca, además del Departamento de Histología y Anatomía Patológica con todas sus dependencias.

Vista parcial de la entrada principal del Edificio Aulario (1998)

Consecuencias de la plétora

El alojamiento estaba solucionado pero no así los inconvenientes de la plétora, que acusó una falta acuciante de personal y una dificultad grande para impartir las clases prácticas. Era un problema complejo y una de sus soluciones era el reducir el número de alumnos que pudiesen acceder a la Facultad. Fue una ardua batalla entre la Junta de Gobierno, el Consejo de Universidades y la Facultad, pero poco a poco, con tesón y constancia, se consiguió ir reduciendo el número de los matriculados en Primer año, de tal forma que en el presente curso 1998-99 han ingresado 173, cifra algo distante aún a la recomendación del Comité Consultivo de la Unión Europea para la formación de veterinarios, que visitó nuestro Centro en 1994 y que recomendaba que el número de alumnos de primer curso debía ser menor de 150.

El Edificio Central o Pabellón Noble, tenía ya más de 50 años y por el paso del tiempo necesitaba una urgente reparación. Se pensó que, al mismo tiempo que su rejuvenecimiento, se podría llevar a cabo una nueva reestructuración que permitiera alojar perfectamente a algunas cátedras deficitarias de espacio y laboratorios. Esto vuelve a suponer unos años de inconvenientes y penurias de aulas y espacios, ya que se ha de cerrar todo un edificio, debiendo realojarse todos los servicios y unidades que estaban en él. Pero al final, con algunos sacrificios y el buen entendimiento de unos y otros se da fin a la empresa y se puede reinaugurar un nuevo edificio bello, práctico y modélico.

Momento presente y futuro de la Facultad de Veterinaria

En los últimos años se han finalizado algunos de proyectos fundamentales, como son la construcción del nuevo Hospital Clínico Veterinario, la elaboración y aprobación del nuevo Plan de Estudios de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza (en vigor desde el curso 2003-04) y la puesta en marcha de la Planta Piloto para la nueva Licenciatura de Ciencia y Tecnología de los Alimentos que desde 1994-95 se viene impartiendo en el Campus de Veterinaria.

Vista de la entrada principal del Edificio Central

Antes de concluir, y después de enumerar algunos de los objetivos para el futuro de una nueva Veterinaria, expongamos la espléndida realidad del Campus de Miguel Servet: tiene una extensión de 80.939 m2, de ellos hay construidos 8.394 para instalaciones ganaderas, 24.356 para aulas, laboratorios y servicios y el resto para accesos, jardines y campos de cultivo para investigación. En este complejo trabajan, entre las dos licenciaturas, casi 190 profesores, 65 becarios y 70 integrantes de Personal de Administración y Servicios. Hay 20 unidades adscritas a 10 Departamentos, algunos de ellos interfacultativos, y se imparten enseñanzas del Tercer Ciclo a más de 250 alumnos.

Emeroteca de la Facultad de Veterinaria

Están en marcha un gran número de Proyectos de Investigación en todos los campos de las Ciencias Veterinarias, tanto en aspectos aplicativos como de investigación básica en los sectores agropecuarios, agroalimentarios, médico-sanitarios, genética y bioquímica y medio ambiental. Están en marcha cerca de 100 Proyectos y Contratos de investigación con financiación externa independiente de los presupuestos de la Universidad y que asciende a casi un millón de euros.

Hace unos años se establecieron contratos de colaboración para que los alumnos de 4º y 5º pudiesen realizar prácticas externas con empresas y Organismos e Instituciones de ésta y otras 6 Comunidades Autónomas, y que ascienden a 200 convenios que reciben cerca de 500 alumnos cada año para completar sus créditos prácticos tanto en la Licenciatura de Veterinaria como en la de Ciencia y Tecnología de los Alimentos. También entre los estudiantes, en los últimos años, se han constituido una serie de asociaciones culturales, asistenciales o protectoras de animales y del medio ambiente y que teniendo su sede en esta Facultad son órganos vivos que, con cursillos, conferencias o exposiciones promueven inquietudes entre sus compañeros y compañeras. Igualmente este colectivo puede, a través de programas como fue el Erasmus y ahora el Sócrates, así como el Intercampus, acceder a intercambios gracias a la colaboracion que existe entre la Universidad de Zaragoza, y la Facultad de Veterinaria en particular, y más de 20 Universidades o centros de investigación de Europa e Iberoamérica.

Vista general de la actual biblioteca ubicada en el Aulario.

Notas históricas acerca de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza por el Prof. Dr. D. José Gómez Piquer